Periodismo audiovisual
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viernes, 10 de abril de 2009

Entrevista con Ángeles González Sinde

DOSpuntoCE ofrece una pequeña exclusiva, una entrevista con la nueva Ministra de Cultura

Eduardo Verbo Chover, alumno de 2º C de Periodismo (UCM), realizó el 17 de marzo la entrevista que ahora presentamos. Ángeles González Sinde era todavía presidenta de la Academia del Cine y hablaba con una libertad con la que quizá no pueda hacerlo hoy como ministra. González Sinde se muestra beligerante en el tema de las descargas ilegales y apunta a los reales beneficiarios: "La música y el cine no pueden pagar las facturas de Telefónica ni las de otras operadoras". Ahora, desde el ministerio llegan señales de concordia hacia los internautas, que han tomado su nombramiento como una declaración de guerra. Como creadora, dice no admitir bien las críticas. Como ministra debe ser capaz de asumir las críticas y tomarlas en cuenta. Tendrá que ser emprendedora y reescribir una y otra vez los proyectos.



"Me parece una gran demagogia el discurso de que la cultura tiene que ser gratis”

Entrevista por Eduardo Verbo Chover

Desde que sintió la llamada del cine a los 28 años no ha cambiado de oficio. Lo hace ahora, 16 años más tarde, y por la política. Tras dos años y casi tres meses al frente de la Academia de Cine, la cineasta, guionista, escritora y, ahora nueva ministra de Cultura, es una mujer comprometida y de ideas rotundas. Beligerante con las descargas en Internet y el ancho de banda ADSL, afirma que Internet no acabará con el cine ni la música ya que “la necesidad de contar historias es tan primaria en el ser humano que se terminaría encontrando el modo de seguir contándolas”. Ángeles González-Sinde, ahora política y ministra, está cargada de nuevos proyectos. Prepara una obra de teatro junto con la directora Adriana Fejerman, acaba de sacar una nueva novela infantil, Rosanda y el mar de cristal, y necesita seguir narrando historias, ahora, desde el otro bando.

Dejó de traducir del griego y del latín y pasó a convertirse en guionista y directora de cine, ¿por qué decidió buscar una vida diferente?

Estudié Filología Clásica pero nunca ejercí. Me dediqué a otras cosas: trabajé en una discográfica, en una editorial, fui traductora… siempre en el ámbito de la cultura. No terminaba de encontrar mi vocación y fue por azar cuando fui a dar con un curso de guión. Fue gracias a ese curso cuando me reorienté profesionalmente, y desde entonces no he vuelto a cambiar de profesión.

Prefiere a Julio César, Sócrates o a Elvira Lindo?

Es muy difícil elegir, pero al final me he quedado con Elvira Lindo.

Dos años y tres meses ya desde su nombramiento como presidenta, ¿le gustaría que su cargo fuese vitalicio?

No, para nada. Es un cargo que debe renovarse cada tres años como está previsto en los estatutos. Cada nueva persona que llega deja su huella, y eso está muy bien.

¿Qué hace en la Academia de Cine, aparte de dar premios?

En la Academia de Cine hay mucho trabajo. Hoy, en primer lugar, he despachado la correspondencia que se acumula, ya que vengo dos días a la semana. Más tarde me he reunido con Modesto Lomba, presidente de la Asociación de los Creadores de Moda. Ahora te recibo a ti y más tarde tengo una reunión con el director general de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), porque la Academia está interesada con el programa de prevención del trabajo infantil que tienen. También tengo que preparar un curso de verano para la universidad Menéndez Pelayo… siempre hay proyectos o ideas que sacar adelante.

Se propuso seguir la estela de su padre, el primer presidente de la Academia, ¿fue de los que dejaban piedras pequeñas, ya sabe, para no perderse?

Aunque él murió justo cuando me matriculé en ese curso de guión y nunca me vio trabajar profesionalmente, mi padre me ha marcado mucho. Por eso cuando me eligieron presidenta de la Academia me propuse seguir sus pasos. Mi padre es un ejemplo a seguir, y siempre me dejó las puertas bien abiertas.

“En España hay mucho talento pero nos falta un sistema de trabajo más eficaz para que ese talento tenga una difusión mayor”

Usted ha ganado dos premios Goya, mejor guión original por La Buena estrella de Ricardo Franco en 1997 y mejor dirección novel por La Suerte dormida en 2003, ¿no le va llegando la hora de ser hija predilecta de algún pueblo o ciudad?

Yo soy de Madrid capital, y los que somos de aquí no tenemos una nacionalidad histórica ni nada por el estilo; y eso está muy bien. Prefiero ser de Madrid y no ser hija predilecta de ningún lado.

¿Soñaba con premios de pequeña?

No. Soñaba que me hacían entrevista como la que usted me está haciendo. Porque es un privilegio que te escuchen cuando hablas y te dan la oportunidad de pensar algo que tal vez no te hubieses planteado jamás de no haber sido porque te lo preguntaron.

Hablemos de la “fuga de talentos” a los Estados Unidos, usted fue una de ellas, ¿no fue así?

Bueno no tanto, yo me trasladé a los Ángeles por el American Film Institute sólo para formarme. En los años 80 y 90 no había escuelas de cine en España, y como pensaba que había que aprender de los que lo hacían muy bien, decidí ir a los Estados Unidos. En España hay mucho talento pero nos falta un sistema de trabajo más eficaz para que ese talento tenga una difusión mayor.

Con tanta alarma de crisis, ¿cuánto cree usted que le queda de vida al cine español?

En ocasiones damos por hecho que tenemos cine y siempre lo vamos a tener, y el equilibrio es delicado y se puede perder toda una industria en una de éstas revoluciones tecnológicas. En cuanto a España, la esperanza de vida del cine español es muy larga. Cada vez hay más producción y, aunque algunos digan que no es bueno, la realidad es que el cine cada vez genera más interés. La gente lucha contra viento y marea para sacar su proyecto adelante.

Imagine que usted va por la calle y de repente encuentra su última película en el top manta, ¿qué hace?

Alguna vez me ha pasado. Me indigno mucho pero no digo nada porque pienso que explicarle al señor/a que esta vendiendo películas “piratas” lo que ha costado hacer la película sería como una gota de agua en el desierto. Hay que tomar acciones mucho más graves. Sobre todo me fijo mucho en la gente que compra esas películas; personas sin ningún tipo de conciencia de que están perjudicando a otros muchos trabajadores.

“Internet no acabará con nosostros”

Si sus películas se venden en el top manta y se descargan en Internet, ¿quién le paga?

Es un gran descalabro, es como si yo pudiera entrar en algún supermercado y llevármelo todo gratis. Me parece una gran demagogia el discurso de que la cultura tiene que ser gratis, ¿qué pasa con los bienes de necesidad como el agua o los alimentos? Todo el mundo tiene derecho a recibir algún tipo de compensación por los productos que vende. Lo positivo de todo esto es que la gente hace esto porque quiere ver cine, y nosotros debemos aprovechar esa coyuntura.

¿Quién tiene la culpa del actual panorama del cine en España? ¿Internet o Zapatero?

Internet no acabará con nosotros, ya que la necesidad de contar y escuchar historias es tan esencial en el ser humano que se encontraría la manera de seguir contándolas. Al respecto de la actuación del Gobierno, este país ha estado muy preocupado en hacer una gran revolución tecnológica y han primado las empresas tecnológicas sobre las culturales; se han olvidado de los contenidos culturales. La música y el cine no pueden pagar las facturas de Telefónica ni las de otras operadoras.


“La parte artística no puede ir separada de la parte industrial”

La película más vista en España, fue Indiana Jones, ¿por qué es más taquillera una película americana que una de aquí?

Porque el cine es un arte industrial, y la parte artística no puede ir separada de la parte industrial. Cuando todas las películas tengan la misma publicidad, hablen de ellas por igual en los informativos…la gente podrá elegir con equidad. Creo que hay mercado para todos y se trata de compartir más pantallas entre la industria cinematográfica europea y la americana.

Emulando a aquel que preguntó a Zapatero sobre el precio de un café, ¿sabe cuánto cuesta una entrada de cine?

7,20, si bien creo recordar. Voy al cine todas las semanas y me sigue pareciendo la manera más barata de pasar una tarde de ocio entre amigos.

Los resultados en taquilla del año 2008 han dibujado un panorama desalentador, ¿quiénes van a remontar estas cifras?

A parte de Amenábar, Almodóvar, Fernando Trueba o Isabel Coixet, espero que haya nuevos directores que nos sorprendan y consigan una buena distribución y promoción para sus películas.

¿Qué lugar ocupan las jóvenes promesas en su agenda?

Un lugar fundamental, ya que la renovación y las nuevas ideas, también en el cine, son imprescindibles. Hay mucho talento en el cine español pero los jóvenes de hoy son muy conformistas.

En 2008 el cine español recaudó cinco millones de euros menos que en el 2007, ¿qué haría usted con tanto dinero?

Cinco millones de euros no es tanto dinero. Yo me lo gastaría en una buena campaña de publicidad que fuera beneficiosa para el cine español.

¿En nada personal?

No, no. [Ríe] Bueno, en una casa en el campo.

Hace cinco años había en España 12.000 videoclubes y ahora son 3.000, si tuviera que montar un negocio, ¿por cuál se decantaría?

Aunque soy hija de productor, soy muy poco emprendedora y muy poco organizada. Si tuviera que montar un negocio sería una productora de programas infantiles o algo relacionado con ello.
Las dos películas que ha dirigido, La suerte dormida y Una palabra tuya, retratan grandes dramas, luchas vitales por saber cómo seguir viviendo, ¿de dónde saca estas historias?
No sé muy bien, tal vez debería mirarlo con el psicólogo [ríe].


“Me tomo fatal las críticas”

¿Tienen algo que ver las críticas en todo esto?

Me tomo fatal las críticas, no las leo y, tras hacer mi primera película, aprendí que no tenía carácter para aguantarlas. No sé hasta que punto son útiles para el creador, si te dan o te quitan energía. El escritor debe administrar muy bien la ilusión y la energía, y debe protegerse.

Y para terminar, una palabra suya…

Reescritura.